La invasión de los monstruos vegetales. Parte 4

Si quieres saber lo ocurrido hasta ahora en esta historia, busca La invasión de los Monstruos Vegetales Parte 1, 2 y 3.

César B. (Palencia)

El caos se había apoderado de las calles de la ciudad Gran Mercado, como si hubieran comenzado unas rebajas por sorpresa. Pero en lugar de ofertas, de las tiendas no hacían más que salir Monstruos Vegetales que hacían palidecer a los más sensibles, como Magdalena Morena. Yo ya estaba bastante crecido como para asustarme con unos cuantos monstruos. Lo único que quería hacer en ese momento era llegar hasta la casa de mi madre para comprobar que estaba bien. Pero una especie de Yeti color calabaza me había salido al paso.

—Soy Calabazón y vengo a…

¡¡Punch!!

He de confesar que, para ser un monstruo, había tenido la cortesía de presentarse. Pero mi tío Al Pomodoro siempre me había dicho que «al enemigo grande, un puñetazo grande». Sí, señor. Así era Al.

Alicia R. (Cádiz)

Magdalena tuvo que prestarme su pañuelo para limpiarme la mano de restos de calabaza. Como la noté asustada, le propuse que me acompañara a ver a mi madre para después llevarla yo al encuentro de su familia.

Puse en marcha mi famosa técnica de correr en zig-zag para evitar a los monstruos vegetales, que además de feos eran torpes de movimiento. En la esquina de la avenida Vinagre con la Principal, nos topamos con Café Cortado, un soplón que en más de una ocasión me había facilitado información para resolver algún caso.

—El viejo Macarrón. ¿Has visto qué ensalada tenemos montada?

—Demasiado revuelta para mi gusto, Cortado. ¿Tienes idea de cómo ha empezado todo esto?

—He oído que la «juerga» llegó con un grupo de zanahorias que encontrarás dos calles más abajo.

Raquel P. (Badajoz)

Como siempre, la información de Cortado era de calidad. La vieja fábrica de Atún Claro había sido tomada por un violento grupo de zanahorias.

—¡Mira a aquella, Mac! —exclamó Magdalena sobrecogida al ver una zanahoria con grandes colmillos.

—La veo, Magda. La clásica Zanavampiro. Más vale que te subas el cuello de la camisa.

Recuerdo que antes de que me expulsaran de la academia de policía, el instructor Pan de Molde, un tipo duro que ocultaba un tierno corazón, un día me dijo:

—Macarrón, nunca hagas frente solo a un grupo de zanahorias enfadadas.

Andrea L. (La Orotava)

Pero ahora no tenía tiempo de esperar refuerzos. Así que me fijé en la que parecía llevar la voz cantante, una tal Zanahorribilus, y me fui directo para ella:

—Disculpa, mona. Estoy buscando al jefe de todo esto.

CONTINUARÁ…

¿Quieres ayudarnos a hacer la historia? Hace unos meses, enseñamos a nuestros socios a realizar dibujos utilizando frutas y verduras. Sus excelentes obras nos inspiraron esta historia. Si quieres participar en ella, envíanos un dibujo de la pareja principal: Macarrón Aldente y Magdalena Morena. ¿Cómo te los imaginas?
Envíanos tu dibujo a Tu Círculo, Apartado de Correos 263 (08080 de Barcelona) o a concursos@tucirculo.es, indicando tu número de lector. ¡Los mejores dibujos tendrán un premio sorpresa y serán publicados en el blog!
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