La invasión de los monstruos vegetales. Parte 5

Si quieres saber lo ocurrido hasta ahora en esta historia, busca La invasión de los Monstruos Vegetales Partes 1, 2, 3 y 4.

Jurgi B. (Vitoria)

Las zanahorias se creen muy duras. Sobre todo cuando van en grupos de doce. Pero a las que habían tomado la fábrica de Atún Claro les bastó ver una breve demostración de mi técnica de lucha «muay thai» para que se les bajaran los humos. Ni siquiera me hizo falta dar ningún salto espectacular para conseguir que Zanahorribilus comenzase a cantar…

—Somos servidoras del gran Plalimón. Él nos ha ordenado invadir vuestro planeta.

La zanahoria me dijo que el tal Plalimón estaba en una nave espacial que hacía las veces de centro de control y que había aparcado en plena plaza del Ayuntamiento. Por suerte, me venía de camino hacia la casa de mi madre.

Nora G. (Barcelona)

Con Magdalena Morena más entera, supongo que por haberse acostumbrado ya a ver a estas feas criaturas, llegué hasta una nave enorme que al aterrizar se había cargado parte de la casa del alcalde, Yogurt Desnatado. Después de repartir unas cuantas tortas, logré llegar hasta una impresionante criatura que parecía una extraña mezcla entre plátano, patata y limón.

—¡Bienvenido, terrícola! Somos habitantes del lejano planeta Lechúpiter. La falta de agua nos ha obligado a visitar vuestro sistema.

—Pero no con muy buenas formas, ¿eh, Plalimón?

—Sólo queremos tomar el agua que necesitamos.

—Mira, nariz de plátano. No eres el primer extraterrestre al que me enfrento y no me das ningún miedo. Así que te voy a decir algo bien claro: te has equivocado a base de bien porque en ciudad Gran Mercado llevamos soportando sequía desde hace cinco años. Si hasta en las fuentes han tenido que sustituir el agua por gaseosa.

Malen A. (Markina)

—¡No es posible!

—Como lo oyes. La última vez que vi llover, aún llevaba pantalones cortos.

—Pero mis informes hablaban de un planeta azul…

—Ah, ya. Eso es la Tierra, hombre. Te queda aún un poco más a la izquierda. Aquí ya te digo que los únicos vegetales que subsisten son los cactus. Así que, a no ser que os queráis llenar el cuerpo de pinchitos, te aconsejo que reúnas a los tuyos y os larguéis de aquí antes de que me enfade.

Paqui C. (Cádiz)

Tal y como llegaron, los Monstruos Vegetales desaparecieron de Gran Mercado. Las calles volvieron a recuperar la calma, igual que Magdalena Morena. Y yo pude llegar tranquilamente hasta la casa de mi madre, Ricota, para disfrutar como un niño con una de esas meriendas que sólo ella sabe preparar.

FIN

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