Aldente y el caso del ratoncito. Capítulo 3: “Demasiado rápido para un macarrón”

Casualidades de la vida: fue ponerme al volante del Chispazo Veloz, mi deportivo descapotable, y recibir el aviso de que dos niñas de Huelva, María y Teresa, acababan de recibir la vista del Ratoncito Pérez. Aunque ellas no lo llegaron a ver, me enviaron unos retratos del pequeño roedor para facilitarme la búsqueda.

Pisé a fondo y me puse en marcha. Ni me molesté en avisar a Magdalena Morena porque sé que le tiene manía a Chispazo Veloz. Dice que es demasiado pequeño para ella. Pero yo ya le expliqué que a mí no me gustan los camiones, sino los deportivos. Y los deportivos son pequeños. Pequeños y descapotables, para poder sentir la brisa en el cogote mientras conduces. Magda dice que Chispazo Veloz es demasiado pequeño incluso para mí. Pero creo que lo dice para hacerme rabiar. Yo voy de lo más contento al volante del coche.

María V (Huelva)

Al llegar a los alrededores de Huelva, empecé a dar vueltas en busca de algún sospechoso que se pareciese al tipo que me habían dibujado María y Teresa. En un siniestro descampado me pareció ver que algo se movía. Supongo que otro cualquiera hubiera dado media vuelta y habría salido de allí tan rápido como hubiera podido. Pero yo soy Macarrón Aldente y me atrae el peligro. Los detectives privados somos así.

Teresa V (Huelva)

Esquivando latas oxidadas y restos de basura, efectivamente localicé a un roedor que parecía huir de mí. Metí la cuarta marcha y me fui para él como un auténtico rayo. Puse el coche a la estela de su cola y ¡menuda cola! De ratoncito no tenía nada. Más bien parecía un ratón enorme. La persecución apenas duró tres segundos. De pronto, el animal se detuvo en seco y se volvió hacia mí. Fue entonces cuando comprobé que, efectivamente, no se trataba del Ratoncito Pérez. Era una rata de campo del tamaño de un gato, que tenía cara, además, de no ser demasiado sociable. Supongo que se molestó porque la persiguiera. El caso es que decidió cambiar los papeles y perseguirme ella a mí.

Dudé por un momento si en el menú de las ratas se incluyen los macarrones. Pero tampoco me quedé demasiado tiempo para comprobarlo. Puse la marcha atrás e hice que Chispazo Veloz saliera de allí a toda pastilla. La rata se mostró bastante insistente en su persecución. Quizá pensó que Chispazo era un merengue y yo la guinda, pero lo cierto es que lamenté no llevar en la guantera alguna porción de queso con el que entretener al animal.

Después de unos minutos de tensión, logré hacer una inteligente maniobra alrededor de una lata de sardinas y despisté a la rata. Ahora ya me había quedado bien claro que lo de localizar al Ratoncito Pérez no iba a ser un caso nada fácil.

CONTINUARÁ…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: