Aldente y el caso del ratoncito. Capítulo 7: “La capa no hace al héroe”

Súper Mac

No sé por qué razón, cuando las cosas empiezan a salir mal nada tiene arreglo. Aún no había logrado quitarme de encima a los pesados de mis dos primos, Macpitufo y Hulkarrón (ver episodio anterior), cuando me llamó Magdalena desde el despacho toda azorada.
-Al, tienes que volver enseguida. Hay alguien que quiere hablar contigo. ¡Y es un superhéroe!
Magda es muy impresionable y enseguida se enamora de cualquier tipo que pasa volando con una capa. Yo, por el contrario, estoy acostumbrado a tratar con toda clase de tipos. Y no soy de los que se dejan asustar por unos cuantos superpoderes.

-Magda, tranquila. Dime de quién se trata. ¿Batman? ¿Spiderman?
-Pues no me lo ha querido decir y a mí, si te digo la verdad, tampoco me suena.

Que Magda no lo reconociera no me sorprendió lo más mínimo. Ella era de las pocas personas capaces de confundir a Superman con ese tipo calvo que abrillanta los suelos. Pero que el superhéroe que estaba en mi oficina no quisiera identificarse, eso ya me parecía más extraño.

Les hice apretar el paso a Macpitufo y a Hulkarrón para llegar cuanto antes. Como de costumbre, el ascensor estaba averiado, por lo que nos tocó subir dos pisos por las escaleras. ¡Con este calor! Tiré la gabardina y el sombrero al perchero nada más entrar. Entonces me lo encontré de frente, con los brazos abiertos y una amplia sonrisa:

-¡Tío Al! ¡Venga un abrazo!
No me lo podía creer. Se trataba de mi sobrino Macarrón Rallado, o como a él le gustaba presentarse: Súper Mac.
-Pero si es el pequeño Súper… ¡Venga un pitufoabrazo! -exclamó Macpitufo al verlo.
-¡Huk! ¡Huk! -le secundó Hulkarrón.

Sabina S (Cartagena)

Le pedí a Magda que me trajera un vaso de agua bien frío. Dudé entre bebérmelo o tirármelo por la cabeza. Más que una agencia de detectives, aquello parecía una agencia de viajes. Tenía a casi toda mi familia ahí, dispuesta a pasar parte del verano en mi compañía sin reparar en un pequeño detalle: ¡¡yo no estaba de vacaciones!! Además, soportar a Macpitufo y a Hulkarrón tenía un pase, pero a mi sobrino… Nadie supo exactamente cuándo, Macarrón Rallado se confeccionó un traje de superhéroe y pidió que le llamásemos Súper Mac. No tenía ningún superpoder, pero él estaba convencido de que su misión en esta vida era luchar contra el mal y la injusticia. Por suerte para todos, nunca había logrado cruzarse en el camino de ningún criminal de renombre. Pero ya nos había dado más de un sobresalto, como cuando se lanzó desde lo alto del Puente Viejo asegurando que podía volar. ¡Menudo planchazo se dio contra el agua!

Martín de F (Soria)

Tenía que pensar algo rápido. Quizá sacarles unas entradas para el Zoo o meterles en algún cine. De alguna manera debía quitármelos de encima durante un buen rato para poder seguir avanzando en la investigación. Ya no podía estar muy lejos del Ratoncito Pérez. Ahí estaba yo pensando cuando Magda entró para decirme que me había llamado alguien.

-¿Dejó algún recado?
-Nada importante. Era algo de un secuestro y un ratón.
-Magda, ¿qué te dijo exactamente?
-Pues que tenía secuestrado a no sé qué ratoncito… Pero que volvería a llamar para explicártelo mejor a ti.

Me quedé más pálido que la bechamel de mi tía Lasaña de Atún. Aquello era una bomba. El Ratoncito Pérez no estaba en paradero desconocido. ¡Había sido secuestrado!

Continuará… 

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