Duelos: el desafío del mosquetero

Duelo después de un baile de máscaras, de Jean-Léon Gérôme

Cuando en la novela de Alexandre Dumas Los tres mosqueteros D’Artagnan llega a París, tiene una serie de desafortunados encuentros con Athos, Porthos y Aramis que le llevan a pactar tres duelos consecutivos en un mismo día. Pero es que en la época de los mosqueteros, los hombres de acción tenían muy claro cómo solucionar los problemas: midiendo sus espadas en un duelo.

Por el honor, por la dama, por un malentendido… En buena parte de Europa, hubo una época en que las cosas se solucionaban con un combate a espada. Los duelos existieron en gran parte de Europa desde el siglo XV hasta bien entrado el XX. Siempre había un “desafiante” que exigía el duelo para conseguir “una satisfacción”, quizá porque el desafiado le había insultado o había puesto en duda su valor.

"Un lance en el siglo XVII", de Francisco Domingo Marqués

¿De qué forma se desafiaba?
Desde la Edad Media, se puso de moda el gesto de tirar un guante a la cara de un caballero para desafiarle a un combate. De ahí la expresión “dar un guantazo”. Más adelante, cuando surgieron las figuras de los padrinos y los testigos, fueron éstos quienes asumieron la responsabilidad de establecer las citas para los duelos.

"Szwoleżer polski w starciu z huzarem pruskim", del pintor polaco Wojciech Kossak

¿Eran a muerte?
No siempre. Básicamente existían tres clases de duelos: “A la primera sangre”, en el que bastaba herir levemente al contrario para alzarse con el triunfo; “Herida severa”, en el que la lucha proseguía hasta que uno de los dos participantes sufría un daño considerable; y “A muerte”.

Duelo de la película "Alatriste", basada en las novelas de Arturo Pérez Reverte

¿Estaban permitidos?
Durante mucho tiempo, las leyes consideraron que los duelos y su estricto ritual eran una forma de lo más “civilizada” para resolver un problema. Poco a poco, las cosas fueron cambiando hasta que, al llegar el siglo XIX, batirse en duelo estaba prohibido y perseguido en casi toda Europa.

Portada de la obra "El duelo", de Joseph Conrad

Los duelos y la literatura
Al igual que las gestas medievales, los duelos tenían un componente romántico que ha fascinado a numerosos escritores. Son muchas las obras que los incluyen en sus páginas, desde Los tres mosqueteros de Dumas hasta las novelas del capitán Alatriste, escritas por Arturo Pérez Reverte, pasando por el mítico Don Juan de José Zorrilla.

Incluso Joseph Conrad, considerado como uno de los mejores escritores de todos los tiempos, le dedicó una obra completa ambientada en la era napoleónica a la historia de dos oficiales que se iban enfrentando en una especie de duelo interminable a lo largo de los años. Su título: El duelo.

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