Mi vida como Superbruja

Seguro que estás pensando que te gustaría tener tu propio libro de hechizos. Quizá has pensado en alguna ocasión que sería muy divertido ser mago, hacer trucos, aparecer y desaparecer… Pues que sepas que la magia es una cosa muy seria. Y si las cosas se complican, te puedes llevar más de un susto. Te lo digo yo, que sé bien de lo que hablo. Palabra de Superbruja.

Me llamo Kika y mi vida era la de una niña normal y corriente hasta que me encontré por casualidad con un gran libro de magia debajo de la cama. Ahí empezaron a pasar cosas realmente extraordinarias. Fue cuando conocí a Héctor, un pequeño y simpático dragoncito que me ayuda a salir de todos los líos; a Elviruja, que había ejercido de Superbruja antes que yo; y a un montón de amigos más.

Tampoco te creas que desde que tengo el libro de los hechizos la vida es maravillosa. Yo tengo una maldición propia que tengo que soportar cada día. Y en mi propia casa. Tiene forma de hermano pequeño y atiende al nombre de Dani. Bueno, eso de atender es un decir, porque a veces pienso que tiene menos seso que un burro… con todos mis respetos por los burros. ¿Tú tienes hermanos pequeños? ¿Son tan insufribles como Dani? Yo, de verdad, no puedo con él.

Quien sí que me cae muy bien es Knister, un escritor alemán muy simpático que cuenta todas mis aventuras en unos libros realmente divertidos. Seguro que te has podido leer algunos. En ellos relata, por ejemplo, mis encuentros con fantasmas, momias y vampiros, así como mis viajes al Oeste o al espacio. Hasta ahora, he tenido la oportunidad de conocer a indios, piratas, vikingos, algún que otro dinosaurio e incluso al mismísimo don Quijote de la Mancha. Todo, gracias a la magia. Y sí, en los libros todo es muy divertido, pero ya te digo yo que en algunas ocasiones acaba una agotada de tanto hechizo.

Ahora estoy muy contenta porque a Knister se le ha ocurrido una idea de lo más divertida. Escribir mis aventuras en libros a todo color y… ¡con olores! ¿Te imaginas? ¡Toda una experiencia para los sentidos! ¡Huy! Tengo que dejarte. Estaba muy contenta de poder hablar tanto contigo, pero acabo de oír un jaleo tremendo en la cocina. Seguro que es Dani haciendo de las suyas. ¡Grrr! Paciencia, Kika… paciencia.

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